
Una línea muy fina separa el amor del odio y el odio del amor, depende del lado en el que estés. Es cierto, y es más duro pasar del amor al odio, que te quiten o te quites la venda de los ojos y veas que esa persona que amabas no es lo que habías imaginado. Ahí el error, imaginar. Cuando nos enamoramos tendemos a atribuir virtudes a la persona objeto de nuestro enamoramiento que no posee. Sólo deseamos que sea así. Nos engañamos, por eso el desengaño muchas veces no es culpa de la otra persona sino nuestra. Porque hemos sido nosotros los que hemos creado a ese alguien que no existe en la realidad. Nos ha cegado el amor o nos hemos autoengañado, creo que es lo mismo en este caso.
Si lo que te venden es una imagen y cuando profundizas te das cuenta de que no corresponde su forma de ser con la que pretende hacerte creer, ese el otro cantar, y en estos casos el odio es más intenso porque sentimos que nos han engañado deliberadamente y a saber cuáles eran sus intenciones. El que miente algo oculta, aunque no siempre, el porqué mentimos en el amor es otro historia y será tratada en otro momento.
A mi gusto pasar del amor al odio es destructivo, y lo malo es que es difícil encontrar un punto medio con alguien a quien se ha amado con mucha intensidad. El odio después es igual de intenso.